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¿QUÉ ES?
El cánnabis es la planta del cáñamo, cuyo principal principio activo es el THC (lo que coloca). Se consume en varias presentaciones:
Marihuana: se obtiene al triturar la planta hembra del cánnabis (hojas, tallos, flores y cogollos de flores maduras sin germinar). Tiene una concentración de THC de entre el 1 y el 5%.
Hachís (costo o chocolate): se obtiene a partir de la resina contenida en las flores de la planta hembra. Tiene una concentración de THC de entre el 15 y el 50%.
Aceite de hachís: líquido que se extrae del hachís, con una concentración de THC entre el 25 y 50%.
La forma más habitual de consumo de estas presentaciones es fumarlos en cigarrillos mezclados con tabaco (porro, canuto, petardo, joint, chiflo...)

EFECTOS INMEDIATOS
El THC, es una sustancia que se disuelve fácilmente en grasa y llega rápidamente al cerebro, donde se acumula y de donde se elimina muy lentamente. Al consumirse fumado, sus efectos pueden sentirse casi inmediatamente y duran entre dos y tres horas. Por ello te enfrentas a una sustancia que contribuirá a:
Disminuir tu capacidad mental
El consumo de porros interfiere en diversas funciones cerebrales básicas, como:
- dificultat para realizar procesos mentales complejos como calcular o memorizar; y
- disminuye tu capacidad de concentración, atención y alerta.
Por ello, tiene efectos perjudiciales para estudiar, leer, hacer un examen, trabajar, y para toda tarea que requiera concentración y desarrollo de las capacidades mentales (como por ejemplo: jugar al ordenador, o conducir una moto, un coche, una bici...).
Alterar tus capacidades motoras
Afectando a la atención, a los reflejos y a la capacidad de reacción.
Por ello, conducir o usar instrumentos pesados o que conlleven riesgo de accidente, resulta peligroso para la persona que consume y para las demás.
Poner en peligro tu presupuesto
Fumar porros cuesta dinero. Un dinero que podrías invertir en otras cosas que te gustan, por ejemplo: salir con amigos, viajar, ir al cine, comprar un juego de ordenador, darte un capricho, ahorrar para una bici, una mota y hasta para un coche, sacarte el carné de conducir, etc.
El THC tiene una vida media aproximada de una semana, lo que significa que, una semana después de consumirlo, el organismo no ha conseguido eliminar más que el 50%. Aunque una persona sólo consuma los fines de semana, en el periodo de una semana no habrá tiempo suficiente para que lo elimine completamente y se irá acumulando en su cerebro, produciendo varios de sus efectos a medio y largo plazo.
Los principales efectos inmediatos de fumar porros son:
- Sensaciones de relajación, somnolencia, de que el tiempo pasa muy lentamente
- Ayuda a soltarse, a sentir una alegría desmedida
- Enrojecimiento ocular
- Aumento del ritmo cardiaco y la tensión arterial
- Sequedad de boca
- Percepción distorsionada de formas, colores, sonidos...
- Empeoramiento del tiempo de reacción y de la atención
- Dificultades para pensar y solucionar problemas
- Dificultad de coordinación

RIESGOS DEL CONSUMO HABITUAL
El consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos:
- La forma en que se fuman los porros (sin filtro, aspirando profundamente el humo, reteniéndolo en los pulmones y apurándolo hasta el final), favorece enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar o el cáncer de pulmón. Esto es debido a que la combustión genera productos tóxicos y cancerígenos que perjudican los pulmones. Además, su efecto broncodilatador potencia la absorción de sustancias tóxicas.
- Altera el sistema cardio-circulatorio, provocando taquicardia, por lo que las personas con hipertensión o insuficiencia cardiaca pueden sufrir un empeoramiento de sus problemas.
- Dosis elevadas pueden producir:
- ideas chungas, ansiedad, psicosis y/o paranoias.
- depresión, y alucinaciones
- El consumo es especialmente peligroso cuando una persona padece diabetes, asma, tensión arterial alta, alguna enfermedad cardiaca, epilepsia o se está medicando.
El consumo habitual de porros aumenta el riesgo de:
- Desarrollar problemas de memoria y aprendizaje.
- Obtener peores resultados académicos.
- Tener que abandonar prematuramente los estudios.
- Desarrollar una dependencia al cánnabis (7-10 % de quienes lo prueban).
- Padecer trastornos emocionales (ansiedad, depresión) y de la personalidad.
- Sufrir enfermedades bronco-pulmonares y determinados tipos de cáncer.
- Desarrollar trastornos del ritmo cardiaco (arritmias).
- Desarrollar psicosis y esquizofrenia (especialmente en personas predispuestas).

SITUACIONES DE ESPECIAL RIESGO
Todo consumo de drogas implica un riesgo pero éste es mayor en algunas circunstancias, entre ellas cabe destacar:
Durante la adolescencia
El cannabis provoca cambios neurobiológicos durante el periodo de maduración cerebral. El inicio temprano del consumo se asocia con la aparición de trastornos mentales en la edad adulta (como ansiedad, depresión y psicosis), con un mayor consumo de otras drogas en el futuro, con más dificultad para dejar de consumir, con problemas de rendimiento escolar y con el abandono prematuro de los estudios.
Antes de la conducción de vehículos
El cánnabis afecta la atención, la concentración, la retención y los reflejos. Por ello dificulta la ejecución de tareas que exigen coordinación y atención. Para conducir un coche o una moto se necesita que todas estas capacidades estén intactas. Si vas colocado (fumado), no conduzcas. Si además has bebido, tampoco (la combinación porros-alcohol aumenta el riesgo de sufrir un accidente en un 50%.). Tampoco subas a un coche o una moto si quien conduce ha fumado y/o ha bebido alcohol.
Embarazo y lactancia
El cánnabis puede perjudicar el desarrollo del feto, aumentar el riesgo de bajo peso al nacer y producir alteración en las funciones mentales del niño. Se relaciona con la aparición del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
Estudio y aprendizaje
El cánnabis dificulta el aprendizaje y las tareas que requieren concentración. Este efecto permanece incluso mucho tiempo después de su consumo, debido a su larga vida media en el organismo, por lo que consumir el fin de semana influirá en el rendimiento escolar de los días siguientes.
Enfermedades previas o actuales
Las personas que han tenido o tienen problemas psiquiátricos, respiratorios, cardiovasculares o alérgicos son especialmente vulnerables a las consecuencias negativas del consumo de cannabis.

DEPENDENCIA
El cannabis actúa sobre el sistema de gratificación y recompensa cerebral de la misma forma que lo hacen otras drogas.
Por eso, el consumo continuado de cannabis produce adicción y tolerancia
La adicción aparece entre el 7 y el 10 % de las personas que lo han probado y en 1 de cada 3 de quienes lo consumen habitualmente.
El consumo continuado de hachís provoca tolerancia (necesidad de aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos). Además, aumenta las probabilidades de producir reacciones psicológicas adversas (ansiedad e incluso, a veces, ataques de pánico).
Síntomas de abuso o dependencia de cannabis:
- Abandono del grupo de amigos no consumidores.
- Desinterés por actividades que no tengan relación directa con el consumo. Preocupación por disponer de cannabis.
- Uso descontrolado del cannabis.
- Problemas de rendimiento escolar o laboral.
- Irritabilidad, agresividad, inquietud, nerviosismo, disminución del apetito y dificultades para dormir, que ceden al consumir cannabis.

QUÉ PASA SI LO MEZCLO CON ALCOHOL O TABACO
TABACO. Al mezclar cánnabis con tabaco se añaden los efectos de una de las sustancias más adictivas y dañinas para la salud que se conocen. Si quieres saber cúales son los efectos del tabaco pincha aquí
ALCOHOL. Mezclar cánnabis con alcohol puede propiciar que se den, con mayor facilidad, bajones de tensión, náuseas o malestar. Si se consumen ambas sustancias antes de conducir un vehículo a motor, el riesgo de sufrir un accidente de tráfico se duplica.

QUÉ DICE LA LEY
La posesión de semillas de plantas no es delito, mientras no estén destinadas a favorecer el consumo. Su venta es delito si están destinadas al cultivo, pero no si son para coleccionismo (en el caso del cannabis también se permite para producciones agrarias o industriales). En cuanto la semilla pasa a ser una planta es considerada como droga a todos los efectos.
Consumir en espacios públicos puede suponer una sanción administrativa (300€ a 30.050€). Si la cantidad excede a lo que puede considerarse como destinada al propio consumo, la persona se enfrenta a una acusación de tenencia destinada al tráfico. Si eres menor de edad, además avisarán a tu familia.
Si tienes 18 años o más y te acusan de tráfico pueden caerte entre 1 y 3 años de cárcel. Si eres menor de 18 años, la pena va desde servicios a la comunidad hasta internamiento. Si no tienes papeles, pueden tramitarte la expulsión de España.
Conducir bajo los efectos del cánnabis u otras drogas se sanciona con la retirada de seis puntos del carnet de conducir, y en casos de reincidencia con una pena de cárcel de hasta 12 meses y la retirada de carnet de conducir de entre 1 y 4 años.

MITOS Y REALIDADES SOBRE EL CANNABIS
Mito: Los porros no me hacen daño, ya que es un producto natural. Es una droga ecológica, es la sustancia de la paz, la solidaridad y el relax
Realidad: Producto natural y producto inofensivo no son lo mismo. El tabaco y la heroína también son naturales y nadie duda de sus riesgos. El consumo de cannabis provoca alteraciones en el funcionamiento normal del cerebro, lo cual no es ecológico, ni solidario, ni deseable.
Mito: Consumimos porros porque está prohibido: si se legalizara se consumiría menos.
Realidad: Las drogas más consumidas son legales: el alcohol y el tabaco. En el consumo, más que la prohibición, influyen: la facilidad para conseguir la droga y el grado de aceptación social de la misma.
Mito: Puedo controlar mi consumo de porros, ya que el cánnabis no produce adicción
Realidad: Existen estudios científicos que demuestran que el consumo continuado de cánnabis provoca dependencia psíquica (la persona se habitúa a fumar) y puede producir también dependencia física (el organismo necesita la sustancia para seguir funcionando sin sentir malestar), esto implica la aparición de un síndrome de abstinencia moderada cuando se interrumpe el consumo (irritabilidad, dificultades para dormir, malestar…). En resumen, la capacidad del cánnabis para producir adicción es notable, especialmente cuando se consume en la adolescencia.
Mito: Fumar cannabis es menos perjudicial que fumar tabaco / Los canutos no hacen daño.
Realidad: Con un canuto fumas todo lo nocivo del tabaco y del cánnabis. El cannabis contiene muchas de las sustancias del tabaco que producen cáncer y las contiene en mayor cantidad (un 50% más). Además, la forma de consumirlo (fumada, sin filtro y con aspiraciones profundas) aumenta los riesgos de padecer cáncer. Tiene efecto broncodilatador, lo que favorece la absorción de las sustancias tóxicas, y al igual que ocurre con el tabaco, también es perjudicial para las personas que no fuman y se ven expuestas al humo ambiental que generan quienes fuman.
Mito: El cánnabis tiene efectos terapéuticos, por lo que no debe ser malo fumarse un porro de vez en cuando.
Realidad: Los usos médicos del cannabis se realizan de manera controlada y no tienen nada que ver con su uso recreativo. También existen medicamentos derivados del opio y nadie piensa que sea sano consumir heroína.
Mito: Con un porro es más fácil divertirse.
Realidad: Pero también puedes pasarlo mal o fatal. Puede producir paranoias o ansiedad, de forma puntual o repetida. Esto no tiene nada de divertido.
Mito: El cánnabis ayuda a conducir porque vas con mayor tranquilidad.
Realidad: El consumo de cánnabis puede disminuir las habilidades que se necesitan para conducir de forma segura: atención, concentración, coordinación psicomotriz, reflejos, rápida capacidad de respuesta, etc. Por ello, no es una buena idea conducir bajo los efectos del cánnabis, como tampoco lo es hacer cualquier actividad arriesgada (uso de maquinaria peligrosa, escalar, etc.).
Mito: El cánnabis te ayuda a sentirte bien
Realidad: Los efectos de todas las drogas dependen de tres factores:
- las propiedades de la sustancia en sí misma i de cómo se consume ( tipo de droga, dosis, frecuencia, etc.).
- Las características de la persona que la consume (aspectos físicos y psicológicos).
- El ambiente (momento, espacio, consumo en soledad o en compañía, etc.).
Por ello, diferentes personas experimentan efectos distintos al consumir una droga, e incluso una misma persona puede experimentar efectos diversos según el momento y el contexto. Hay otras maneras de sentirse bien que no comportan riesgos, intenta encontrar las tuyas.

VENTAJAS DE DEJARLO
Dejar de fumar no siempre es fácil, pero las ventajas son tantas que es bueno conocerlas, para saber que ganamos si dejamos el cannabis.
Mejoras inmediatas
- Dejar los porros facilita que puedas dejar de fumar tabaco.
Además piensa en las:
- Mejoras físicas inmediatas: te cansas menos, tienes más energía, respiras mejor... desaparece el mal aliento, desaparece la tos...
- Mejoras estéticas: tu piel recupera su luz y su limpieza... deja de envejecer prematuramente; tus dientes pueden recuperar su blancura, dejan de amarillear y mancharse.
- Mejoras a tu alrededor: tu ropa, tus cosas, tu habitación, la casa, el coche, dejan de apestar a porros y a tabaco. Y además, respetas el derecho a respirar aire limpio de quienes te rodean.
- Mejora tu imagen: tus amigos aprecian tu capacidad para pasar de dependencias que te arruinan la vida y el bolsillo.
- Mejora tu auto-estima: Has recuperado el control de una parte de tu vida que hasta ahora dependía de los porros y del tabaco.
- Desaparecen las paranoias, el quedarte ciego o en blanco, desaparecen los cuelgues... y sobre todo: ganas un poco más de libertad y control sobre tu vida.
Mejoras en minutos, horas... días
Pasados los 20 primeros minutos sin fumar:
- Tu sangre circula mejor. Recuperas tu presión sanguínea y tu pulso cardíaco normales.
A las 8h. de abstinencia:
- Tus niveles de oxígeno en sangre se normalizan. Desde este mismo instante empieza a disminuir tu riesgo de sufrir algún problema cardíaco.
- Ya no más cuelgues de aquellos que en ocasiones te impedían estudiar o hacer tu trabajo.
- Ya no más bajadas de tensión.
En un par de días:
- Ya has eliminado la nicotina de tu organismo.
- Recuperas varias capacidades de percepción atrofiadas hasta ahora, notas mejoras inmediatas del gusto y del olfato.
- No más comeduras de coco, no más dolores de cabeza, paranoias...
Al tercer día:
- Compruebas que puedes respirar mejor.
- Te sientes mejor y con más energía.
Al cabo de 3 semanas:
- Tus pulmones trabajan mejor y también tu circulación sanguínea ha mejorado sensiblemente. Si tenias tos, verás como empieza a desaparecer.
- Piensas con más claridad, te es más fácil recordar.
- Ya no más paranoias.
Al cabo de 2 meses:
- Tienes más energía y agilidad. Experimentas la satisfacción de haber recuperado la dirección de una parte de tu vida que hasta ahora dependía del tabaco.
A los 3 meses:
- Tus pulmones funcionan ya del todo normalmente.
Ahorro
Si no compras más porros ni tabaco, estás empezando a disponer del dinero que gastabas en humo para otras cosas. Calcula tus ahorros a partir de ahora y piensa en dedicar este dinero a hacerte un regalo (un DVD, una bicicleta, un libro, un juego de ordenador, un reproductor de sonido, un viaje, unas vacaciones, una tabla de surf, una moto, gasolina, el carné de conducir, la Play3, una guitarra eléctrica, un perrito...)
| En: | ... he ahorrado: |
| 1 día................................................................ | ............. € |
| 1 semana........................................................ | ............. € |
| 1 mes............................................................... | ............. € |
| 6 meses........................................................... | ............. € |
| 1 año................................................................ | ............. € |
| 10 años............................................................ | ............. € |
Mejoras a largo plazo
- Después de 1 año sin fumar:
- Si llevabas muchos años fumando, tu riesgo de muerte repentina por ataque al corazón se ha reducido a la mitad. Si hacía poco que fumabas, tu riesgo ya es igual al de las personas que nunca han fumado.
- En 10 años:
- Tu riesgo de sufrir un ataque al corazón o un infarto de miocardio ya es igual al de las personas que nunca han fumado.
- Si llevabas muchos años fumando, tu riesgo de padecer un cáncer de pulmón ha disminuido a la mitad. Si hacía poco que fumabas, tu riesgo ya es igual al de las personas que nunca han fumado.